Al 2030 se reducirá la discriminación estructural que afecta a las mujeres, lo cual se reflejará, entre otros, a través de los siguientes indicadores: i) la reducción a 36,8 % de la tolerancia social hacia la violencia contra las mujeres; ii) la incorporación del enfoque de género en la gestión institucional del 100 % de los ministerios; iii) la reducción a 2,4 % del porcentaje de mujeres víctimas de violencia física y/o sexual, en relaciones de pareja, en los últimos 12 meses; iv) el incremento de las mujeres congresistas a 40 % y de las mujeres alcaldesas a 20 %, y v) el aumento de la tasa de paridad de los ingresos de mujeres y hombres al 86,8 % (p. 20: 1.4.5 Situación futura deseada).